Costa Norte de Lisboa2017-04-22T11:58:54+00:00

Project Description

Costa Norte de Lisboa

 

Esta vez empezamos en Nazaré, es una villa pesquera con un popular centro turístico de veraneo, con una hermosa playa resguardada por acantilados. Los pescadores aún arreglan las redes y secan el pescado en la playa, aún se utilizan las barcas de altas proas que antes eran arrastradas por bueyes. En lo alto del acantilado se encuentra Sítio, accesible por un funicular que asciende de 110 m.

Dejando la costa, llegamos a Óbidos, precioso pueblo medieval amurallado de estrechas calles de casas blancas con buganvillas y geranios. Dominando el pueblo se alza  un castillo reconstruido, hoy es un encantador parador.

Volviendo de nuevo hacia la costa recorremos Peniche, situada en una península, esta pequeña ciudad está parcialmente rodeada por murallas. Frente a Peniche, las islas Berlengas, 100 kilómetros mar adentro, son esenciales para ver los fondos marinos de esta Reserva Natural de la Biosfera, única en Portugal.

La ruta continúa siguiendo la línea del mar, todo el litoral sorprende por sus playas vírgenes entre acantilados y zonas rocosas, hasta el cabo da Roca, es el punto más occidental de  Europa. El camino a Sintra discurre entre bosques frondosos, riachuelos y cascadas, a través del Parque Natural de Sintra-Cascais. Sintra cuenta con un conservado centro histórico, con un castillo en lo alto, Palacio da Pena, el Palacio Nacional y el convento de los Capuchos.

Cascais tiene numerosos palacetes y mansiones, aunque todavía guarda su esencia de pueblo pesquero. Sus maravillosas playas de arena blanca y su clima hacen de Cascais una visita obligada.

Estoril es una ciudad señorial, alberga el mayor casino de Europa y se le conoce como la Riviera portuguesa, su playa aunque pequeña goza de gran reputación.

Nuestra última parada es la capital de Portugal, Lisboa, que se asienta sobre siete colinas. Sus empinadas cuestas recomiendan los elevadores urbanos  y los tranvías  para moverse con más comodidad. Estos pequeños tranvías mantienen la velocidad justa para poder observar las calles de la ciudad. Un pasadizo subterráneo lleva al otro lado de la Avenida de Brasilia, donde se puede terminar la visita admirando el Tajo desde la Torre de Belém.

Intinerario